MUJERES DEL FUTURO

A raíz de los movimientos de liberación femenina o de la llamada “revolución femenina”, se ha hablado mucho de los que ha sido la mujer hasta ahora, de las etapas por las que ha pasado, se han hecho análisis antropológicos, psicológicos, políticos o sociales, diagnósticos de la problemática de la mujer, acertados y objetivos unos, exagerados o manipulados por ideologías políticas otros.

En ocasiones se ha reaccionado violentamente contra el estado de dependencia y sumisión de la mujer con respecto al hombre,frecuentemente se habla con rencor o indignación del mundo masculinizado y patriarcal al que se han visto sujetas las mujeres, pero no se presentan alternativas de cambio, claras e integrales que les ayuden a su desarrollo congruente con su naturaleza de personas humanas.

Por otro lado, hay quienes piensan que hablar de la mujer, o del feminismo, es una reacción revanchista, irracional, contra la supremacía masculina, una especie de machismo al revés; que lo que se pretende es crear un matriarcado en el futuro, para tener al sexo masculino a sus pies, o que se trata de un grito histérico y superficial de algunas mujeres, insatisfechas de su propia vida.

Lo triste de toda esta situación es que tanto de un lado como del otro, todavía se tenga que hablar de la mujer separada del hombre: la mujer en la familia, la mujer en la política, la mujer en el trabajo, el desarrollo de la mujer, etc., probándose con esto, cierta inferioridad sociológica de hecho, en que vive todavía la mujer, a pesar de muchas leyes y discursos, cuando lo que debería de ser, es que se hablara simplemente de la persona humana.

Sin embargo, con una mínima dosis de esperanza y fe en el ser humano, en el que se refleja la grandeza del Absoluto, sin ignorar las raíces más profundas y los condicionamientos culturales en la relación hombre – mujer, que han generado sus comportamientos típicos, y a pesar de éste mar de confusión y contradicciones, podemos hablar, no sólo de lo que se ha dado, sino de lo que se dará en la humanidad, que su tendencia evolutiva está en proceso y con la confianza cimentada en las manifestaciones actuales de muchas mujeres, podemos aventurar a imaginar a la mujer del futuro.

Si la mujer hoy está en una profunda búsqueda de su identidad, del ser la “si misma” que es, sin buscar modelos externos, tratando de descubrir la unidad y la armonía existente en sus verdaderos sentimientos y reacciones, sin tratar de poner una máscara a su experiencia, que distorsione su verdadero significado y evitando manipulaciones ideológicas, si busca estar en armonía con su propia naturaleza, integrando su capacidad intelectual y de raciocinio, con su intuición, sensibilidad y capacidad creadora, viviendo una relación franca, amistosa e íntima con su propia experiencia, con actitud libre, responsable, abierta a la vida, será una mujer nueva, dueña de sí, serena, segura, sin violencias, independiente, su contacto con otros será como “alguien” no como “algo”, compartiendo con el hombre, su compañero, de igual a igual, sin dominación ni competencia, ni dependencia, sin confundir la sensibilidad con la debilidad creando vínculos de verdadero amor en la libertad, sin actitudes de pertenencia posesiva o egoísta, sin vivir a través de la vida de otros, ni en guerra constante, pero sí con un auténtico espíritu de servicio.

Esta podría ser la mujer del futuro… Ante ésta, los hombres de hoy, no debieran de temer a éste proceso de evolución de mujeres, ya que en lugar de tener un familiar dependiente, tendrán una verdadera compañera con quien compartir la vida, que aportará su feminidad para que, junto con las características masculinas y en equilibrio, se constituya una vida más justa de comunión y disfrute para todos.

Ma. Teresa González Alcocer